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CUARTA | GIMNASIA

Para ponerse de la cabeza

En un partido cerrado, el tripero se impuso gracias a la pelota parada, con la que sufrió y gozó. Triunfo clave.

CuartaGelpChicagoGritalo Flaco, gritalo Tripero... el festejo de Santiago De Sagastizabal (Foto: Bruno Valenti)

LautaroPerez

La Cuarta de Gimnasia recibía en Abasto a Nueva Chicago en un partido realmente trascendental. Además de tener que sumar de a tres frente a un rival directo para contribuír en la sumatoria general de la tabla, el Lobo venía de caer dos veces seguidas en esta divisional. Hoy, los de Mariano Messera volvieron al triunfo: fue 2-1 ante el Torito de Mataderos, en un partido plagado de emociones y polémicas.

Temprano en la mañana gris de Abasto, el albiazul salía al campo a demostrar que quería revertir el adverso presente. Al minuto, Nahuel Speck se filtró por la izquierda y mandó un centro detenido con la mano por un defensor de la visita. A cambiar penal por gol fue Jonás Alé Corvalán, pero no consiguió hacerlo: su remate, suave a la derecha, fue desviado al córner por el arquero Ramiro Martínez. De esta manera, el equipo tripero desperdiciaba la primera situación de serio riesgo para abrir el marcador y volcarlo a su favor.

Ya pasado el sacudón inicial, el partido se hizo muy disputado, trabado, luchado, más corrido que jugado. Ambos equipos no conseguían extender la posesión por mucho tiempo y así cada intento terminaba en nada. Se prestaban la pelota, pero ninguno sabía bien qué hacer con ella. Gimnasia la tenía más, pero Chicago la utilizaba mejor y generó algunas aproximaciones. Además, logró complicar a través de la pelota parada, donde dejó ver varias jugadas preparadas.

Recién a los 25' volvió a verse algo de acción, cuando Alexis Vázquez apiló a varios defensores locales y, corriéndose de la derecha hacia el centro, sacó un tiro fuerte que casi se mete en el segundo palo. 

A partir de allí, el partido se volvió de trámite tenso. Roces en cada dividida más algunos fallos discutibles del juez del partido, hicieron que todos protestaran más de la cuenta y cayeran en enojos y reclamos. Los jugadores, los técnicos, coordinadores y la gente de afuera ayudaban para que las acciones levanten cada vez más temperatura. Cuando faltaba poco, fueron amonestados Alexis Alegre en el anfitrión, y Alexis Vázquez y Matías Belizan en el verdinegro, tras una gresca generalizada, iniciada tras la discusión por un saque lateral. Sin nada más interesante que objetar, se fueron los primeros 45'.

Para el complemento, las protestas disminuyeron pero no la polémica. A los 5', Gian Córdoba conectó de cabeza un gran centro de Enzo Martínez desde el córner, pero el línea Gonzalo Freitas anuló la conquista argumentando que el capitán tripero, Jonás Alé Corvalán, se interpuso en la visión del arquero visitante y estaba en posición adelantada. En un primer vistazo, nada de lo expuesto por el asistente pareció suceder, pero al fin y al cabo el gol no fue convalidado. De igual manera, habría revancha.

Llegando al cuarto de hora, Alé Corvalán tiró un buen centro bombeado para la llegada de Enzo Martínez. Pero el 11, con su mejor perfil y a la carrera, pifió el remate y le erró a un arco casi vacío. Hasta allí, sólo eso de peligro. Ninguno de los dos podía romper la paridad en el centro del campo, pero ahora era Gimnasia sin dudas el que jugaba mejor.

Pese a esto, los de Mataderos se pondrían arriba: trás un córner muy bien ejecutado desde la izquierda, Abel Gilabert le ganó a todos en el primer palo, y con un gran salto y mejor cabezazo, se la cambió de palo a Pablo Torres para decretar el 1-0 de los visitantes. Quizás inmerecido pero, en un partido plagado de imprecisiones, el 7 del Torito no falló y puso arriba a su equipo.

Luego de esto, Messera movió el banco inmediatamente. Entraron Gastón Díaz primero, y Santiago De Sagastizábal y Nahuel Ledesma después. Dos volantes ofensivos y un centrodelantero, para ir por todo en busca del triunfo. Sin embargo, los minutos seguían pasando y el equipo carecía de claridad y profundidad.

A los 31', Alé Corvalán encaró por la derecha y, casi llegando al fondo y sin ángulo, remató y la pelota dio en el palo. Hasta ahí, la más clara. Pero dijimos que había revancha, porque en el fútbol siempre hay revancha.

Es que a los 37' y tras un tiro de esquina ejecutado desde la izquierda, Gian Córdoba se elevó de una manera impresionante y sacó un cabezazo bárbaro para ponerla pegada al palo y lejos del alcance de Martínez para sentenciar el merecido empate 1-1. Y ahora si, envalentonado por el gol, Gimnasia iba con todo por la victoria. Para la visita, minuto fatal: 60 segundos luego del gol en contra, el ingresado Favio Brizuela vio la roja tras una agresión al mismísimo Córdoba sin pelota.

Con el hombre de más y con más confianza por el 1-1, el Lobo se quería llevar los tres puntos en casa a puro centro. A los  40', un envío de Federico Escobar encontró a Enzo Martínez en el segundo palo. El "Colo" le pegó al arco de volea e hizo lucir al Martínez visitante, que desvió la pelota al córner con una volada extraordinaria. De ese tiro de esquina, la bola se jugó corta y Alé Corvalán fue quien mandó otro balón aéreo. La defensa de Chicago tiró el achique, pero tarde, lo que le permitió a Santiago De Sagastizábal quedar habilitado para poner, con un testazo inapelable, el 2-1 para su equipo y la locura de todo Abasto. El flaco se elevó perfecto y con un gran gesto técnico cabeceó de pique al piso, como indican los manuales, para decretar la ventaja que luego sería la definitiva.

Luego de dicho tanto, absolutamente todo Chicago le fue a protestar al juez de línea Gonzalo Freitas, incluso su técnico, pidiendo una posición adelantada que de ninguna manera existió. En la exacerbada protesta, algunos se fueron de boca: Damián Ramírez y Hernán Leguizamón vieron la tarjeta roja, dejando a su equipo con 8 jugadores. Insultos, reproches, forcejeos y protestas demasiado calientes se quedaron con el final del partido, que no ofreció nada más luego del gol con el que el Mens Sana terminaría ganando su partido.

De esta manera, Gimnasia consiguió un triunfo realmente fundamental. No porque el rival esté entre los más fuertes de la categoría, sino porque la Cuarta no tuvo el mejor de sus partidos. Las individualidades no pudieron pesar pero con empuje colectivo, actitud y personalidad, los mayores de las inferiores lograron sacar adelante un partido que se había puesto muy complicado.

Los de "Potrerito" Messera lograron así un buen triunfo, para levantar el ánimo y reponerse a las últimas dos derrotas sufridas en la Copa Integración. A partir de ahora, el objetivo será analizado con mayor optimismo: Gimnasia deberá mantener e incluso levantar el nivel para meterse en la pelea grande por el torneo, y así obviamente ayudar a la suma de la tabla general de las juveniles triperas. Ahora, viajará a San Isidro para enfrentar al último de la zona: el Club Acassuso. No deberá dejar pasar la chance y tendrá que volver a ganar para meterse en el lote de los de arriba.

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