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RIO 2016 | ELLOS EN LA SELECCIÓN

Irregulares en el debut, al compás del equipo

La selección Argentina de fútbol tiene jugadores que se formaron en Gimnasia y Estudiantes, y desde TodoJuveniles analizamos cómo les fue en el debut de los Juegos Olímpicos.

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La jornada del estreno olímpico fue negativa para el equipo de fútbol argentino y, como consecuencia, también lo fue para Lisandro Magallán, formado en las inferiores de Gimnasia, Gerónimo Rulli y Santiago Ascacibar, ambos provenientes de la escuela de Estudiantes. En la derrota 2-0 a manos de Portugal ninguno logró redondear una actuación perfecta, en sintonía con lo que fue el rendimiento colectivo, pero aún así mostraron por momentos las virtudes que los llevaron a ser considerados para representar al país.

El caso más controversial e injusto fuel el de Gero Rulli, de un gran desempeño en todo el partido pero con un error crucial, no por la falla, sino porque hasta ese momento era lo mejor de Argentina y la ingratitud del puesto termina poniendo el ojo sobre el arquero. Más allá del fallo, vale destacar su capacidad para interpretar el juego, la rapidez en cada una de sus salidas y los tres mano a mano que tapó. Sin dudas estas cualidades lo ponen como candidato para un lugar en la selección mayor, pese al disgusto del 2-0.

Al avanzar en la cancha pasamos a la línea defensiva y allí arrancó de titular el nacido en las juveniles triperas Lisandro Magallán, quien ocupó un lugar impropio en la cancha debido a que marcó el lateral derecho cuando su posición es la de zaguero central. En la faceta defensiva sufrió en los primeros minutos, cuando Portugal cargaba su fútbol por ese sector, pero con el paso del tiempo y la colaboración de los mediocampistas centrales logró afianzarse. La clave estuvo en pegarse a las espaldas de cada rival, para no permitirle darse vuelta y que lo encare de frente. En ataque no aportó demasiado y fue reemplazado a los 18 minutos del segundo tiempo.

Por último, en la zona central del mediocampo se desempeñó Ascacibar, un enorme proyecto para el fútbol argentino. En su caso fue irregular y no consiguió imponer su presencia en la zona media, ante un oponente trabajado y que apostó a juntar gente por el centro y combinarse con una prolija tenencia de pelota. El contexto del equipo no lo ayudó ya que a Argentina le costó sostener la redonda y ante cada pérdida el volante tapón debía correr para tras y en inferioridad numérica. Como positivo se notó su incansable despliegue, la capacidad para hacer relevos y meterse entre los centrales, más su preciso primer toque.

El rendimiento de los nacidos en canteras Pinchas y Triperas estuvo acorde al del equipo en general, con pasajes buenos en los que pudieron exponer sus virtudes y otros en donde fallaron y fueron superados. Regularidad es lo que faltó, lo que Argentina y los pibes deberán mejorar de cara al segundo cruce, ante Honduras.