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OCTAVA | GIMNASIA

Así, es robo

Con actuaciones individuales altísimas, el tripero goleó y quedó primero en su tabla.

OctavaGelpLosAndesGol y dedicatoria de Nico Fernández en lo que era el 1 a 0 (Foto: Alejandra Cirer Chicchi)

LautaroPerez

Hace unas pocas semanas atrás, la Octava parecía haber perdido el rumbo. Dos derrotas consecutivas hacían creer que el equipo ya había entregado todo su potencial, sin tener algo más que dar. Sin embargo, y como se dijo hace unos días, el Lobo se recuperó en el momento justo y volvió a la senda de la victoria. Además, pudo aprovechar que el puntero no sumó todos los puntos y ayer, con la última fecha de la Copa Integración disputada, lo superó. Esto fue posible gracias a la paliza que le propinó a Los Andes, goleándolo por 5-1 gracias a los goles de Nicolás Fernández, Ezequiel Saffores y un triplete de Lautaro Chávez, la figura indiscutida del juego.

El oriundo de Corrientes desparramó a cuanto defensor albirrojo se le cruzó. Gambeteó absolutamente a todos. Y en un fútbol donde la gambeta parece estar cada vez más ausente o mal utilizada como recurso, el 10 albiazul dio cátedra en el segundo tiempo del juego para sentenciar el pleito. Jugó, hizo jugar, asistió y convirtió por triplicado. ¿Le parece poco? Bien. El pibe además llegó a 11 goles en la Copa Integración, es decir, en trece partidos disputados, para convertirse así en el jugador juvenil del año gimnasista. No quedan dudas. Un verdadero animal.

En cuanto al juego, no todo fue tan rápido. De entrada se estudiaron, se analizaron. La pelota era propiedad de Gimnasia, que no llegaba al arco rival pero merodeaba la zona. La primera fue a los 9' pero para Los Andes, cuando Ramiro Nuñez ensayó un centro que casi se le mete a Nahuel Manganelli. Un minuto después, Lautaro Chávez se hizo cargo de un tiro libre volcado a la derecha. El 10 le metió rosca e hizo lucir a Gabriel Bobadilla, quien tapó de manera espectacular. Pero de ese rebote, la volvieron a meter al medio y por el segundo palo apareció Nicolás Fernández para cabecear al gol con el arco vacío. "El Flaco" puso el 1-0 cuando todavía se estaban acomodando. Una constante de los de Fernando Gatti durante toda la Copa Integración: golpear de entrada.

A partir de allí y con la tempranera ventaja, el tripero pareció sentirse cómodo y ya no presionó tanto. Por eso el juego se hacía de ida y vuelta. Pero los locales manejaban mucho mejor la pelota que el Milrayitas, por eso generaba peligro. A los 16', Chávez mareó a su marcador de tanto enganchar y tiró el centro de zurda justo a la cabeza de Luca Pellegrini, quien impactó bien. Pese a esto, el arquero Bobadilla se estiró y mandó al córner. Pocos minutos después y tras un tiro libre, Rodrigo Sánchez ponía el 1-1 de cabeza, pero el juez de línea anuló el tanto de los del Sur por posición adelantada del 4. 

Ahí volvió a reaccionar el Lobo. A los 26' y tras una gran jugada colectiva, Lautaro Chávez se la dio de tres dedos a Ezequiel Saffores, que pateó fuerte y cruzado, saliendo su tiro apenas afuera. Minutos más tarde,  Joaquín Caballero la peleó sobre la línea de fondo y, como pedía la jugada, mandó el centro atrás. La pelota le volvió a quedar a Luca Pellegrini, quien definió de primera y apenas ancho al segundo palo. El anfitrión ya merecía un gol más. ¿La visita? poco. Antes del cierre, Ramiro Núñez sacudió fuerte entrando por la izquierda pero Nahuel Manganelli tapó una tremenda pelota a quemarropa y en dos tiempos. Final del primer tiempo, con una corta ventaja de 1-0.

Sí, ventaja corta. El 1-0 no era garantía por lo que los de Gatti debieron salir con la idea de sentenciar el juego. Y no tardaron mucho. A los 6', Lautaro Chávez apiló tres rivales por la derecha y al llegar al fondo, enganchó y tiró el centro. Centro no. Pase a la red. Y justo a la cabeza de Ezequiel Saffores, que definió de manera excelente, de primera, y entre las piernas del arquero para poner el 2-0. El 7 aprovechó el "tomá y hacelo" de Chávez, y amplió la ventaja. Y ahora sí, luego de esto, empezaría el recital del 10 Mens Sana.

A los 10' fue sólo un aviso. El delantero tiró la diagonal desde la derecha hacia el medio y llegando al área remató fuerte, pero Bobadilla controló en dos tiempos. A los 14' no perdonó. Manganell descolgó un centro y se la tiró larga a Chávez, que presionó en la salida, ganó la pelota y con la misma picando, la picó ante la salida de un arquero que había salido mal. Poco le importó al "Pulga", que marcó el primero de tres golazos. Ahora, el partido estaba 3-0 para los platenses.

Los Andes jugaba mano a mano buscando un descuento que de nada serviría, y contra Chávez, eso es un pecado mortal. Cinco minutos después, el zurdo volvió a ganarle a su marcador en la corrida y se sacó de encima a quien venía de frente, al arquero y al que cerraba evitando el gol. Los gambeteó a todos. Al arquero, dos veces. Para marcar el 4-0, definió de tres dedos suave al segundo palo con arco vacío. Bestial jugada del correntino, que lanzado en velocidad es sencillamente imparable.

La cosa parecía ir cada cinco minutos. Pero con 15 segundos alcanzaba para desnivelar. A los 24', Chávez recibió volcado a la derecha. Tras sacarse a su marcador de encima y superar a quienes quedaba detrás, volvió a gambetar al arquero casi que dos veces otra vez y definió con todo el arco a su merced. Una verdadera locura lo hecho por la figura de la cancha, quien llegó a once goles en trece partidos de la Copa Integración y se colocó primero en la tabla de goleadores de las juveniles de Gimnasia, por encima del goleador de la Quinta, Cristian Zone. Si encuentran un término adecuado, ponganle el que quieran. Una verdadera locura lo hecho por este juvenil categoría 2001.

Después de eso, los de La Plata renunciaron a atacar y prefirieron hacer circular la pelota. A los 33' y tras una jugada bastante confusa, el árbitro Hernán Fernández sancionó penal en favor de Los Andes. A ejecutar fue Rodrigo Trejo, quien cruzó el remate con pierna derecha, tirando a media altura. El problema (para el atacante) fue que Nahuel Manganelli voló hacia el mismo palo y le tapó el remate con una volada espectacular. Así, tras el segundo penal que le patearon en la Copa Integración, el arquero tripero no concedió el gol en ninguno de los dos, ya que el anterior había sido tirado al travesaño en el partido frente a All Boys. Pero no todo fue feliz. Es que de ese mismo córner, la defensa durmió y tras una serie de rebotes, llegó Marcelo Barbosa para definir de cabeza abajo del arco y poner el 5-1 que terminaría siendo el final.

No quedó tiempo para más y así quedó consumada otra actuación de altísimo voltaje por la Octava División que dirige Fernando Gatti. Los presentes, asistimos a una magnífica presentación del equipo, basada en otra excelente actuación de la figura del equipo: Lautaro Chávez. De esta manera, los 2001 aprovecharon la caída de All Boys para terminar como líderes de la tabla divisional, y ahora miran con gran optimismo el futuro. Es cierto que no se sabe cómo se jugará la instancia final donde se conocerá a todos los campeones. Pero lo que si se sabe, y no quedan dudas, es que la Octava de Gimnasia cuenta con muchísimas chances de quedarse con el título. Porque en este nivel, difícil que puedan pararla. Porque así, es robo.

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