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QUINTA | GIMNASIA

Tras una final apasionante, Gimnasia gritó campeón

El Lobo superó 2-1 a Tigre con dos goles de Cristian Zone, luego de estar abajo en el marcador, y coronó de manera perfecta su dominante andar en la Copa Integración.

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 El festejo de la Quinta tras la consagración. (Foto: Blas Bonafini)

RodrigoMarquez

Sobraron emociones en el juego decisivo entre Gimnasia y Tigre, hubo momentos de tensión a favor de uno y otro, dominios alternados. Digno de una final. El Lobo estuvo más contundente en las áreas y con un doblete de Cristian Zone le dio vuelta el partido al Matador, que se había puesto en ventaja por intermedio de Bruno Ríos. Cada pelota se disputó con enorme intensidad, los nervios se apoderaron en más de una ocasión de los juveniles, y por ello el conjunto de Victoria sufrió tres expulsiones mientras que el Tripero una.

En el inicio ambos se estudiaron y ninguno salió a arriesgar de entrada, sino más bien a especular con algún error del adversario y poniendo énfasis en no quedar desprotegidos en defensa. Tigre sostenía la bola pero el Mens Sana se mostraba más amenazante cada vez que pasaba mitad de cancha. El primer fallo se produjo a los 11 minutos, cuando Leonel Caielli la perdió en la salida, y lo aprovechó Facundo Costilla para quedar mano a mano con Tomás Durso pero su remate cruzado salió por afuera del palo izquierdo.

El encuentro estaba en una zona de calma, con poca actividad para los arqueros y sin nadie que imponga condiciones. Se necesitaba de un cachetazo, de una acción que rompa el molde para sacudir los ánimos de la final. Y ese condimento especial llegó por duplicado. Primero a los 28 cuando el centrodelantero del Matador Ivo Ketler vio la roja directa por golpear sin pelota a Gonzalo Mottes y luego, en la jugada siguiente, con la apertura del marcador: Bruno Ríos agarró un rebote y de volea la clavó abajo junto al palo izquierdo de Durso. En un abrir y cerrar de ojos el equipo de Victoria se quedó con 10 y a la vez pasó al frente en el resultado.

La responsabilidad se ser protagonistas recayó sobre los pibes de Gimnasia, quienes así lo entendieron y acorralaron a su oponente contra su área. La dupla de volantes centrales que compusieron Patricio Monti y Diego Parini se adelantó unos metros, presionó en campo contrario, y los delanteros contaron con un respaldo mucho mayor. La búsqueda fue tan frenética que en 5 minutos dio sus frutos. Tras una excelente acción de Poroto García que obligó a una estirada salvadora del arquero Matías Blengio, el Albiazul ejecutó el tiro de esquina y por atrás de todos sorprendió Zone y la empujó al fondo de la red.

El comienzo del complemento transcurrió como un símil al arranque del partido, en un contexto que le era favorable a Tigre. El Lobo tenía un jugador más pero ya no contaba con fluidez en su fútbol, le costaba asociarse, y el Matador no sufría en el fondo. Todo era muy trabado, lento, con diversas infracciones y cortes que interrumpían y le quitaban ritmo al Tripero. Dentro de la parsimonia el que sacó provecho fue quien tenía un hombre menos y a los 13 una media vuelta de Rodrigo Damín se estrelló en el travesaño.

El cotejo volvía a solicitar una jugada rebelde que lo saque de su letargo, era imprescindible que algo ocasionara un renacer de la emoción que toda final lleva consigo. Y de nuevo dos situaciones orientaron el destino, esta vez de manera inmodificable. Una buena para Tigre porque tras una serie de discusiones Sebastián Gaudio recibió la segunda tarjeta amarilla y consecuente expulsión, por lo que quedaron 10 contra 10, y la más trascendental en benefició de Gimnasia, a los 26 minutos, con un pique de Zone que superó una salida a destiempo de Blengio y sin oposición marcó el 2-1.

Por primera vez en la mañana quien tenía obligaciones era el equipo de Victoria. El Albiazul se acomodó en el fondo y esperó agazapado para salir rápido de contragolpe con Zone y Ferreira más el aporte de García. El Matador no se entregó, arremetió con la intención de quemar todas las naves a su disposición y tuvo una carta que le pudo dar la igualdad. Cuando restaban 10 minutos Damín quedó sólo en el área chica, definió al primer palo y Durso emergió con una tapada tremenda, fantástica. La atajada del campeonato.

Tigre se quedó sin respuestas y con el correr del tiempo lució cada vez más desesperado. Solo quedó margen en el cronómetro  para un penal en favor del Lobo que Blengio le contuvo a Chicho Ferreira, y para dos expulsiones en el Matador: Los centrales Ruiz y Olivera. El árbitro adicionó 5 más pero la diferencia de jugadores pesó y el Tripero gritó campeón. La Quinta de Gimnasia se demostró como el mejor de la Copa Integración y lo consagró con un merecido título.

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