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SEXTA | GIMNASIA

Despejando todas las dudas, la Sexta también festejó

El Lobo volvió a vencer a Tigre y también se quedó con el título en esta categoría. Gran producción tripera.

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 FIGURAS. Antonio Napolitano se abraza con Tomás Romero. Ambos aportaron goles y fueron determinantes. (Foto: Alejandra Cirer Chicchi).

LautaroPerez

Hubo que esperar una semana más. Tras resolver problemas internos en el Comité de AFA, la Sexta División de Gimnasia se enfrentaba con Tigre por la final de la Copa Integración. El Lobo llegaba en alza, mostrando un nivel de menor a mayor durante la fase regular, donde por ejemplo había vencido al Matador por 3-1. Esta vez, con el título de la divisional en juego, el Tripero volvió a prevalecer: fue victoria 4-2 gracias a los goles de Tomás Romero, Antonio Napolitano, Ignacio Sabatini y uno en contra. De esta manera, los de Jorge San Esteban gritaron campeón merecidamente jugando en la Villa Olímpica y coronaron un enorme segundo semestre de trabajo. Fue expulsado Enrique en los del "Coco", que jugaron un verdadero partidazo, a la altura de un campeón.

Durante el inicio ambos se mostraron con dudas. Le prestaban la pelota al rival y hacían durar muy poco sus posesiones. Se estudiaban, iban a lo fácil y no hacían grandes desgastes. Sin embargo, Gimnasia se encontraba mejor parado gracias a la buena tarea de Juan Cruz Prefacio. Pese a esto, la primera sería de Tigre. A los 12' y tras una buena jugada colectiva, Franco Cardozo quedó mano a mano con Mora, pero la quiso acomodar bien arriba y la terminó mandando afuera. El Lobo contestó con un tiro de esquina, tras el cual Iván Correa pudo empujar la pelota poniendo el 1-0, pero el gol sería anulado por el árbitro, que cobró un foul previo en ataque. Eso sería sólo un aviso.

Porque a los 22', Antonio Napolitano ejecutó un córner a la perfección que se metió al corazón del área. Tan peligroso fue el envío que, en un intento de despeje, Pablo Quiñones se llevó la pelota por delante y la mandó a guardar. La bronca para el delantero de Victoria pero la alegría de todos los triperos, que se ponían 1-0 en un momento en el que si bien manejaban la pelota, pasaba poco en cuanto al peligro. Tras la ventaja, el albiazul tomó confianza y empezó a jugar. Se soltaron Romero y Sabatini, quienes empezaron a exigir a los laterales rivales. Pocos minutos después del 1-0, Prefacio ganó en el área y su cabezazo se fue apenas desviado. Los platenses eran superiores frente a un Tigre confundido, que perdía recurrentemente en las jugadas individuales.

Pero sobre el final, Gimnasia se fue quedando y su rival lo aprovechó. A los 29', Iván Vera reventó el travesaño tras un tiro libre volcado a la izquierda. Como respuesta, Tomás Romero convertía el 2-0 entrando sólo por atrás, pero el asistente marcó offside y anuló la conquista. Y por último, los Matadores no fallarían. Después de una buena jugada colectiva a puro toque, Alexander Meza se filtró por la derecha y entrando al área cruzó un remate rasante, fuerte y que fue imposible de detener para Ariel Mora. Pelota bien contra el palo y 1-1 a falta de poco tiempo. Así terminó la primera mitad, con un Tigre más envalentonado por el empate, y con los Mens Sana llenos de dudas de cara al complemento. Debían reaccionar y no tardaron en hacerlo.

Porque ya jugándose el epílogo, "Nacho" Sabatini desbordó por derecha y mandó un centro pinchado que el arquero rival no pudo contener. Por atrás llegó "Chirolita" Romero, quien casi cayéndose le dio con lo que pudo y puso el 2-1 y la nueva ventaja para los de La Plata. Pero habría más noticias y no tan buenas. Porque sólo un minuto después del gol, Guillermo Enrique cometió otro foul de tarjeta y vio la segunda amarilla, dejando a su equipo con uno menos por casi todo el complemento. Sin embargo, el tripero no se apichonó. A los 10', Antonio Napolitano tomó la pelota recostado por derecha y tras una jugada personal fantástica abrió el pie zurdo para poner la pelota al segundo palo. Sebastián Herrera volvió a responder mal y la pelota se metió pidiendo permiso por el otro poste. 3-1 y a cobrar para el Lobo.

La ventaja, por lo mostrado hasta ahí por uno y otro, parecía definitiva. Gimnasia no había sentido la expulsión y le manejaba los hilos del juego a Tigre, incluso con un Sabatini que se perdió el cuarto mano a mano. Pero las cosas se complicaron de la nada, cuando no había riesgos. A los 21', el ingresado Franco Bustamante desbordó por derecha y pateó al arco. La pelota rebotó en un defensor y le quedó muerta a Pablo Quiñones, quien sólo debió empujar a la red, ya que Mora había quedado desacomodado y no pudo hacer nada. Partido 2-3 y a sufrir hasta el final cuando aún quedaba casi media hora.

Pero, como se dijo, los dirigidos por San Esteban (que acertó en los cambios para reacomodar) nunca perdieron la calma y no sintieron el hombre de menos. Incluso, fueron por el gol de la sentencia. Primero Sabatini apiló gente y le sirvió la pelota a Alan Gómez, que entró desde el banco y en esa no pudo definir bien. Pero a los 39, el mendocino tendría revancha. Se la tiraron larga al 7, quien ganó en la corrida, "limpió" un defensor y cuando parecía que tocaba al medio, se hamacó perfecto y con la pierna derecha la puso arriba y bien lejos del alcance de Herrera. La pelota pegó en el segundo palo, luego en el otro, y se metió en lo que fue un auténtico golazo. 4-2 con todo el sello del "Mendo": ganó en la corrida, apiló a un defensor y definió excelente para poner el resultado definitivo, después de sacarse la camiseta y desahogarse con un tremendo grito de gol.

Ahora sí, todo pareció sentenciado. Los de Victoria se quedaron sin fuerza y se rindieron ante la jerarquía de su rival, quien manejó la pelota de principio a fin y jamás se desordenó en defensa. Nunca le dio espacios al Matador y jamás se metió atrás. Jugó, aún con uno menos, con un desparpajo admirable. Como juegan los campeones, los que tienen hambre de gloria y quieren ir por todo. Como juegan los que están seguros de si mismos. Los que saben que, si aguantan atrás y saben sufrir, en cualquier momento te pueden dar un golpe fatal que te deje sin chances. Así juega la Sexta, desde hace rato. Sobre el final, se lo perdió Jara y no quedó tiempo para más. El Lobo gritó campeón otra vez. Como el año anterior, frente a Tigre y con algunos nuevos nombres, volvió a coronar el año con un título.

Tras una primera mitad de año irregular, sobre el cierre los '99 no dejaron dudas. "Están para jugar algo mejor" dijo su técnico y no parece haberse equivocado. La seguridad de quienes custodiaron el arco, la solidez de defensores que suman y mucho en ataque, un mediocampo que junta de igual manera buen pie con despliegue y entrega, y la potencia letal de la dupla delantera hacen de este equipo un campeón merecidísimo. Que jugó como tal y coronó hoy lo que muchos creemos: que fue el mejor equipo de la divisional. Al igual que el año pasado, Gimnasia venció a Tigre y se consagró campeón de la Copa Integración.

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