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QUINTA | GIMNASIA

Cinco minutos fatales dejaron al Lobo sin nada

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El Lobo buscaba revalidar el buen empate conseguido ante Boca en Casa Amarilla, el fin de semana pasado. Para eso debía ganarle a Atlético Tucumán en Estancia Chica, por la tercera fecha del campeonato. Sin embargo, no pudo aprovechar la localía y, si bien comenzó arriba en el marcador, fueron los tucumanos quienes se quedaron con los tres puntos.

El elenco que dirige Martín Saggini salió desde el comienzo con el propósito de recuperar la pelota lo más cerca del área visitante. En tanto, los delanteros Nahuel Mateos y Khalil Caraballo eran los encargados de tomar la lanza y ser los primeros en ejercer la presión. Con ese método, Gimnasia tuvo dos recuperaciones bien arriba que culminaron en remates desviados de media distancia por parte de ambos atacantes. Del otro lado, el Decano creció en el campo de la mano de su joyita: Ian Mario Suarez. El habilidoso número diez elaboró varias jugadas personales que llamaron la atención del público que se acercó presenciar el encuentro.

Promediando los treinta, el partido se acható y se tornó demasiado aburrido. Sin llegadas, con el balón mucho tiempo en el aire, muy friccionado y mal jugado. Así se fueron al descanso. Antes de la reanudación del segundo periodo, el entrenador tripero realizó dos cambios en ataque. Sacó a Romero, en su lugar ingresó Tobias González, y también entró Juan Bracco por Caraballo. Así, el lobo dejó el 4-3-1-2 clásico para pasar a un 4-3-3. Los ingresantes se ubicaron en los costados y como centro delantero quedó Mateos. En el mediocampo formó el famoso triangulo con: Juan Cruz Prefacio y Alejo González en la contención, y lo liberó a Antonio Napolitano en la elaboración.

De esta manera, Gimnasia se sintió más cómodo en la cancha y aprovechaba la velocidad de Tobías González para crear peligro por la izquierda. A los catorce, se juntaron los González, pero por derecha. Alejo la inició y Tobías envió un centro bajo, Mateos anticipó a todos y marcó el tanto. Enseguida se repitió la misma fórmula. El 18 arrancó desde su propio campo, habilitó al goleador, este eludió al arquero, pero esta vez su disparo dio en el poste.

Es sabido que los momentos psicológicos en el fútbol juegan un rol fundamental en la mente de un equipo y puede modificar el trámite de un partido. Eso le sucedió al Lobo. En cinco minutos pasó de tener la chance de anotar el segundo a sacar del medio en tres oportunidades y estar en desventaja en el marcador.

De la buena pegada de Ronaldo Romero llegaron los tres goles del Decano. A los 21’, ejecutó un tiro libre venenoso al área chica y Alex Ocampo –de cabeza- puso el 1-1. Luego, desde unos metros más atrás, volvió a lanzar un centro que nadie conectó y la pelota se coló en el segundo palo de Durso. Como si fuera poco, el tercero también llegó de una situación similar. Romero metió la bocha en la medialuna, Braian Menéndez sujetó de forma grosera a Gustavo Nuñez y el arbitró dio penal. El capitán se hizo cargo del asunto y con mucha tranquilidad estampó el 3 a 1.

En el último tramo, el encuentro se hizo de ida y vuelta. Gimnasia estaba volcado en ataque y Atlético Tucumán respondía de contragolpe. La visita pudo haber llegado al cuarto, de no ser por las dos atajadas monumentales que tapó Durso. Por su parte, el Lobo encontró el descuento a través de una volea espectacular de Tobías González, luego de un córner ejecutado por Napolitano.

Si bien no mereció perder, Sabbini y sus dirigidos deberán trabajar en la semana para mejorar en algunos aspectos y así llegar en buenas condiciones a la próxima fecha, donde visitaran a Lanús.

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