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NOVENA | GIMNASIA

Nicolás Cabas, el responsable de la igualdad en Abasto

El arquero de Racing tuvo una brillante actuación, fue la figura del partido y evitó la embestida final del Lobo. El 0 a 0 dejó buenas sensaciones en el conjunto local, que ahora deberá visitar a Newell’s

novenagelpracingMammini engancha e intenta escapar de la marca de Romero, el tampoco pudo con el arquero de la Academia (Foto: Alejandra Cirer Chicchi)

EmilioPuig

No era fácil, la dura derrota en su excursión a Paraná dejó un bajón lógico en la confianza en los conducidos por Andrés Ramos. Encima, el recorrido del campeonato los cruzaba con un rival siempre complicado: Racing, con todo lo que significa y, además, tercero en la tabla de posiciones. De todos modos, poco le importó a la categoría 2003, que no se achicó en ningún momento, le jugó de igual a igual y no se quedó con los tres puntos gracias a una excelente actuación de Nicolás Cabas, el uno racinguista. Finalmente, el encuentro culminó en un empate sin goles.

Arrancó mejor el Lobo, que apostó por un 4-4-2 clásico, con un doble cinco compuesto por Martiniano Irribarria y Leandro Mamut, el primero para cortar y el segundo para jugar. Asimismo, Mateo Cardozo empezó como volante por derecha, con el objetivo de dar una mano en la marca, pero sin olvidar su mayor virtud: la gambeta en velocidad. Arriba, el goleador Ivo Mammini y Martín López. Sin embargo, la visita fue quien tuvo el primer avance peligroso de la tarde. Diez minutos habían pasado, cuando Darío Mejía se escapó por derecha, tiró el centro, la pelota se desvió en el camino y le quedó a César Gómez, que la agarró muy arriba y su disparo se fue alto. Enseguida llegó la respuesta del anfitrión. Mamut interceptó un pase en el mediocampo y lo puso a correr a Mammini, que dejó atrás a sus marcadores y se enfrentó cara a cara con Cabas, un duelo que se repitió varias veces en el cotejo.  En defintiva, el delantero albiazul no se pudo perfilar bien y su remate salió desviado.

Con el correr del tiempo, la Academia comenzó a demostrar los méritos propios por el cual lo llevaron a estar expectante en la lucha por el título. Por izquierda, y desde los pies del talentoso Agustín Díaz y Nicolás Medirio, encontró un camino directo hacia el arco defendido por Lautaro Pesado. En consecuencia, a los 26’, el once armó una asombrosa maniobra por su sector, llegó al fondo, lo vio a Cesar Gómez entrar sólo por el medio, le cedió la bola y el goleador albiceleste remató muy cerca. Desde ese instante y hasta el final de esa primera etapa, el partido entró en un pozo del que no pudo salir y de esa manera se fueron al entretiempo.

El comienzo del complemento se asemejó a la última parte del primer periodo. Sin un dominio claro de ninguno de los dos y con más ganas que juego, los apresuramientos y las imprecisiones se hicieron eco y estuvieron presentes en ambos equipos. Por ende, el encuentro rozó lo discreto. Entre tanta paridad, algo para destacar fue la gran cantidad de córner a favor que tuvo Gimnasia, aunque poco aprovechado hasta  ese momento. Promediando los nueve minutos, Mejía partió a trancos largos desde la mitad del campo, se metió en el área y definió por encima del travesaño. Luego de esa llegada, y cuando todo hacía pensar que nuevamente Racing iba a tomar las riendas, pasó absolutamente lo contrario. El Lobo se adelantó en el terreno y a base de personalidad y carácter se llevó por delante al conjunto de Avellaneda.

En esa arremetida, la primera de peligro llegó a los 20’. Mamut rompió líneas con una apilada fenomenal en velocidad y al llegar al área, buscó el centro raso. Con mucha mala suerte, a Mammini le picó antes y la redonda le pasó entre sus piernas. No obstante, por detrás de todos apareció Cardozo, quien pateó y -luego de un desvío en el medio- le quedó a López, éste cruzó su remate que pasó rozando el poste izquierdo. Cuatro minutos más tarde, de nuevo Mammini se generó una buena jugada personal que terminó en un tiro débil y sin problemas para Cabas.

En el último tramo del juego, el golero visitante iba a ser determinante para aguantar la embestida del Tripero. Cuando el reloj marcaba los 26’, Mamut ejecutó un córner desde la derecha, Augusto Brizuela ganó en el aire, cabeceó abajo y encontró una enorme respuesta del uno. La jugada no concluyó ahí, sino que continuó con otro cabezazo que llevaba destino de red. Sin embargo, cuando todos en Abasto se preparaban para gritar el gol, apareció un manotazo salvador del propio arquero que fenomenalmente evitó la conquista Mens Sana. Como si esto fuera poco, sobre el final le volvió a ganar el duelo a Mammini y una vez más mostró sus grandes reflejos.

A pesar de la infortuna por no haber conseguido dejar los tres puntos en casa, las conclusiones son positivas para el Lobo, que no sólo dejó en claro que el traspié ante Patronato fue producto de un mal día, sino que además demostró estar a la altura de un grande como Racing. Ahora deberá viajar a Rosario, para enfrentar a Newell´s, otra parada muy complicada.

 

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