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SÉPTIMA | CLÁSICO

Pegó en el momento justo y se llevó el derby

El León convirtió en un momento clave del juego y volvió a sonreir ante el rival de toda la vida. David Ayala hizo un partidazo y fue la figura del partido, un león.

SeptimaEdlpGelp  ARRIBA DEL DIEZ. Todos abrazan a Abelando, el goleador del clásico. (Foto: Blas Bonafini)

LautaroPerez

Estudiantes y Gimnasia se volvieron a ver las caras después de más de casi una temporada. Aquella vez, también en City Bell, el derby fue para el Lobo. Esta vez, se lo llevó el Pincha, gracias al 1-0 firmado por Román Abelando. Por la adeudada fecha 7 de la Superliga y después de cuarenta días, el festejo fue todo albirrojo, en un juego de pocas luces: luchado, trabado, cerrado como todo clásico. Sin embargo, el local aprovechó una de las pocas que tuvo para ponerse arriba y volver a la victoria en Séptima, ni más ni menos que en el partido que todos quieren ganar.

En los primeros minutos la iniciativa fue del anfitrión, quien quiso ejercer justamente esta condición. En el primer cuarto de hora, los dirigidos por Juan Krupoviesa complicaron gracias al manejo de Rivas y su buena sociedad con Cassulo. Así vinieron las dos más claras: una que Vergara le tapó a Fernández con el pie, y otra que Basualdo mandó apenas afuera. Del Mens Sana poco, ya que se dedicó a esperar y nunca pudo salir rápido para agarrar mal parado a su rival.

Cuando el dueño de casa empezaba a sentir un poco el trajín de ese primer tiempo, que parecía terminar en cero, una escalada por la derecha derivó en centro atrás. Luego de un pase hacia la izquierda, Román Abelando entró solo y sacudió fuerte de zurda. La pelota se desvió, descolocó a Vergara y fue directo al fondo de la red para decretar el 1-0 albirrojo. Gol en un momento clave, dado que los primeros 45' iban derecho al 0-0. Sin embargo, el local desniveló en una de las últimas y le hizo sentir el golpe a los dirigidos por Napolitano.

En el segundo tiempo, la visita se paró más adelante y los de City Bell cedieron terreno y pelota. Primero, el tripero no supo qué hacer y recurrió a los cambios. Sin embargo, estos no fueron solución y no hubo mucho para hacer ante una defensa cerrada. Los dos centrales locales -Dinocco y Valdéz- junto a David Ayala formaron un triángulo perfecto que nunca sufrió fisuras. Solo hubo lugar para un tremendo remate de Tomás Muro, que después de un gran enganche sacudió y reventó el palo izquierdo. Fue la única del albiazul en los noventa minutos.

Sin poder descontar, el Lobo se desanimó y se desdibujó ante cada intento. El Pincha lo aguantó sin sufrir, jugando con la deseperación rival y solo debió dejar pasar el tiempo para festejar y sumar de a tres. Gran triunfo de Estudiantes: porque venía de perder, porque le costó abrirlo y porque al menos cambiará la cara en la recta final del torneo. Mala pata para Gimnasia, que se había llevado el último clásico pero no pudo en este. En el primer turno del Country, el derby de la 2002 se tiñó de rojo y blanco.

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